En el último año he impartido muchas horas de formación relacionada con las nuevas tecnologías, tanto con el diseño web como en la creación y gestión de contenidos digitales, o redes sociales.
- Diseño de páginas web (WordPress).
- PrestaShop.
- Blogs y Redes Sociales.
- Gestión de contenidos digitales.
- Experto Web….
Sinceramente, me encanta impartir este tipo de contenido pues creo firmemente que las TIC, aplicadas absolutamente a todo, no son el futuro, son el presente.
Por ejemplo, en mi último curso de Gestión de Contenidos Digitales los alumnos utilizaron Chat GPT para seleccionar el mejor contenido dadas unas variables planteadas.
La inteligencia artificial no es una moda, ha venido para quedarse. Enseñar a los alumnos a utilizar el potencial de las nuevas aplicaciones para agilizar procesos, mejorar las búsquedas de palabras clave o de contenidos, son algunos ejemplos de lo que realmente debemos transmitir en nuestras formaciones. Las reglas fijas, los dossiers enormes que entregamos a los alumnos de los cursos, con temarios que en nada quedarán obsoletos… Ese no debe ser el presente de la formación.
Necesitamos profesionales capaces de buscarse la vida para resolver los problemas reales, diarios, de las empresas. ¿De qué sirve memorizar unos conceptos teóricos, que se pueden encontrar fácilmente en Internet, si no sabemos llevarlos a la práctica?
Recuerdo cuando era joven y muchos profesores se negaban a que se pudieran utilizar calculadoras en los exámenes. Decían que así nunca aprenderíamos a realizar raíces cuadradas. Era un grave error, los ingenieros de hoy día utilizan el ordenador, con hojas de cálculo como Excel, para ayudarles en su trabajo. Nadie piensa que un diseño esté mal realizado porque el ingeniero utilizó Excel para llevarlo a cabo en vez de una hoja de papel y lápiz. Lo que se pide es que el trabajo del ingeniero sea correcto, sea seguro.
En clase estuvimos discutiendo sobre el uso de herramientas como Chat GPT. Hablamos de si era lícito que un diseñador pudiera realizar y cobrar lo mismo por un trabajo que, ayudado de IA, que otro que lo hacía con el PhotoShop tradicional. Ese ya no es un dilema técnico sino moral. En mi opinión, prohibir las herramientas de inteligencia artificial con la excusa de que no son éticas o que pueden vulnerar derechos es infantilizar a la sociedad. El progreso tecnológico está aquí y no usarlo con este tipo de argumentos es impedir el desarrollo de una sociedad. ¿Acaso podemos prohibir la venta de martillos porque alguien puede utilizarlo para golpear a otra persona en la cabeza?
Habrá opiniones encontradas sobre el uso de las TIC y la IA, pero lo que no hay duda es que ha venido para quedarse.

